Llevan tres años con el sueldo congelado y ahora reclaman un aumento salarial del 8%: los trabajadores públicos germanos inician la ronda de negociaciones laborales en Alemania, en un 2008 que trae amenaza de huelgas.
El primer ministro de Hesse, Roland Koch, evoca viejos clichés contra extranjeros para atraer los votos de la ultraderecha. Católicos, evangélicos, musulmanes, judíos y migrantes protestan.